El hambre y la maestra

 

 

Espera tranquilamente, siéntate con tu inquietud, aprenda de las cosas que hayas pensado que sepas.

Reúne los pedazos de tus soluciones falsas, los productos de tu hambre para la humanidad que sofocas.

Doma la compulsión actuar y controlar, espera tranquilamente y te rinde tu caridad a la balanza del humilde y la deuda.

Acostúmbrate llevar tus certidumbres sobre los hombros y dáles la bienvenida como tu maestra para el proceso de (dis)aprendizaje.

No mira fuera mientras que ella te susurra de como consumes la naturaleza y consumes la cultura. No te escondes atrás de una máscara del optimismo, no agarra a “lo que necesitan” ni a tus ideas de apoyo.

Permítate estar inundado con la realidad de la fractura de nuestro humanidad compartido, espera tranquilamente, aprende cómo abrirte.

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