La esperanza en La Carpio

The new SIFAIS building being built in La Carpio. The building will provide much more space for the organization and room for the children to learn.

The new SIFAIS building being built in La Carpio. The building will provide much more space for the organization and room for the children to learn.

Hace unos días fuimos a un lugar en Costa Rica se llama La Carpio. Hace años La Carpio era una finca de café y se ha vuelto en una ciudad empobrecida monetariamente pero un lugar culturalmente muy rica. Las calles angostas de la ciudad nos llevaron a una organización se llama SIFAIS (sistema integral de formación artística para la inclusión social). SIFAIS es una organización que brinda apoyo a la ciudad atreves de clases de técnica, música, arte, deportes, educación, etc. Lo que me gustó mucho sobre la organización fue que está dirigida por Costarricenses, o otros Latinos/as que quieren servir la comunidad y ver que los niños y adolescentes tengan éxito en sus vidas.

La Carpio es conocido por ser extremadamente pobre, muy peligrosa y la comunidad mas problemática del país. De los 250 mil habitantes, 80-85% de ellos son Nicaragüenses. Aunque la gran mayoría de estas personas son pacificas y amables, hay muchos estereotipos que se diseminan y que definen esta población. Desde que llegue en Costa Rica he oído mucho sobre las relaciones entre los Costarricenses y los Nicaragüenses. Hay muchísima inmigración desde Nicaragua a Costa Rica y para mi, la mentalidad y el prejuicio hacia los inmigrantes (particularmente los Nicaragüenses) parece mucho a la relación entre los Estadounidenses y los Mexicanos/as (especialmente los que están viviendo “ilegalmente” en el país). La marginalización de poblaciones inmigrantes en Los Estados Unidos y en Costa Rica es bastante obvio.

The social marginalization and discrimination of large people groups will, regrettably, always be an issue. In the recognition of these politically and socially ostracized groups, it is organizations like SIFAIS that help begin breaking down these socially constructed walls. As this organization seeks to nurture and expose the talents and positive characteristics of the most marginalized population in Costa Rica, they continue to empower the children and adolescents in the community, keeping them off the street, in school and passionate about their talents and abilities. The question is how can we seek to expose the best in the people most marginalized? How can our everyday encounters and professional obligations lovingly direct others to find the abundant good in others? How do we empower the oppressed and create awareness among the oppressors? There are no simple answers. But this, I suppose, is social work.

– Clare Dimond

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